Real Madrid vs Atlético de MadridCelebración del Real Madrid femenino en el derbi

El Atlético apretó hasta el final, pero las blancas resistieron en Valdebebas el 1-0

Los derbis nunca entienden de merecimientos absolutos, sino de pegada, personalidad y momentos. Y el Real Madrid femenino tuvo las tres cosas necesarias para llevarse un durísimo encuentro frente al Atlético de Madrid en el Alfredo Di Stéfano. Caroline Weir, con uno de esos golpes que parecen reservados para futbolistas diferentes, decidió el encuentro con un zurdazo espectacular en el minuto 24 firmando el 1-0 y manteniendo al conjunto firmes en la segunda plaza.

Sin embargo, el encuentro arrancó con tensión y ritmo, como suelen hacerlo los derbis de verdad. Linda solo necesito unos minutos para dejar ver que iba a ser un gran dolor de cabeza para el equipo rojiblanco. 

El Atlético respondió sin complejos. Las de Herrera aceptaron el intercambio de golpes y trataron de aprovechar los espacios a la espalda de la defensa blanca. Jensen y Gio comenzaron a encontrar metros para correr y el partido entró en una dinámica eléctrica, de ida y vuelta, donde cualquier detalle podía romperlo.

Un gol a lo Zidane

Y entonces apareció Caroline Weir. Porque hay futbolistas que entienden el fútbol desde la pausa y otras que además saben darle belleza. La escocesa cazó un despeje dentro del área tras una acción a balón parado y conectó una volea magnífica con la zurda para superar a Lola Gallardo y hacer estallar el Di Stéfano. Un gol que recordó inevitablemente a aquella estética imposible de Zidane en Glasgow.

Sin embargo, a pesar del gol, el Atlético nunca se descompuso. El equipo rojiblanco siguió esperando su oportunidad al contragolpe y dejó claro que el partido estaba lejos de terminarse.

Linda Caicedo derbi femenino
Linda Caicedo en el derbi madrileño femenino // Imagen Real Madrid

Tras el descanso llegó la mejor versión visitante. El Atlético dio un paso adelante y comenzó a jugar más cerca del área de Frohms. Con Luany y Amaiur sobre el césped, las rojiblancas ganaron profundidad y dinamismo. El Madrid, mientras tanto, empezó a sufrir más de la cuenta. Ya no encontraba tanta claridad con balón y comenzó a vivir demasiado cerca de su propia portería.

Las ocasiones visitantes fueron acumulándose. Boe Risa rozó el empate con un disparo a la cruceta y Amaiur tuvo la más clara en un mano a mano que Frohms salvó con una intervención decisiva. Ahí estuvo probablemente el partido. 

El tramo final fue un ejercicio de resistencia del Real Madrid. Las blancas defendieron el resultado con más corazón que control ante un Atlético volcado y el Di Stéfano terminó celebrando el pitido final casi con alivio. No fue el partido más brillante de las madridistas, pero sí uno de esos triunfos que también construyen temporadas: sufridos, competidos y decididos por una futbolista capaz de inventarse una obra de arte cuando el partido más lo necesitaba.

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