Real Madrid vs Real OviedoCelebración del gol de Gonzalo

El canterano abrió el triunfo ante el Oviedo y Bellingham lo cerró con un gol de líder 2-0. El Bernabéu volvió a despedirse entre pitos aislados y aplausos para las leyendas.

Los madridistas ganaron por 2-0 al Real Oviedo en un partido extraño, espeso y con aroma de final de curso. Una de esas noches en las que el fútbol parece avanzar por obligación más que por entusiasmo. El Bernabéu, todavía golpeado por una temporada muy por debajo de las expectativas, mezcló resignación y algún silbido.

Porque si algo dejó claro el choque es que a este Madrid, incluso en sus días más apagados, siempre le queda alguien dispuesto a tirar de dignidad. Esta vez fue Gonzalo. El delantero de la cantera volvió a aprovechar su oportunidad y abrió el marcador justo antes del descanso con un derechazo seco desde la frontal.

Hasta entonces el encuentro había transitado entre la apatía y el ruido ambiental. El Madrid manejaba la posesión sin ritmo ni profundidad ante un Oviedo ordenado, consciente de sus limitaciones y castigado emocionalmente por su reciente descenso. Hubo algunos pitos repartidos, aunque bastante menos agresivos de lo esperado, y pequeños murmullos dirigidos al palco, pero el estadio estuvo más cerca del desencanto que de la rebelión.

Apariciones que huelen a despedida

También hubo espacio para los homenajes. Dani Carvajal recibió una de las grandes ovaciones de la noche cuando apareció para calentar. El lateral, leyenda viva del club, empieza a despedirse lentamente del madridismo y cada aparición suya parece ya un ejercicio de nostalgia. Algo parecido ocurrió con Santi Cazorla, ovacionado por un Bernabéu que sí sabe reconocer a los grandes futbolistas más allá de los colores.

Tras el descanso el encuentro mantuvo el mismo tono. Mucha circulación, pocas ocasiones por parte del Madrid y un Oviedo que incluso llegó a inquietar a Courtois en un par de acciones aisladas.

Jude Bellingham
Jude Bellingham partido contra Oviedo // Imagen Real Madrid

Y volvió aparecer Jude Bellingham para terminar de resolver el encuentro. El inglés, que llevaba semanas lejos de su mejor nivel, recordó por unos segundos al futbolista dominante de su primer año. Arrancó con potencia desde la frontal y soltó un zurdazo impecable para hacer el 2-0 en el minuto 79. Gol de estrella, de líder. Gol de jugador llamado a sostener el próximo proyecto blanco.

Algunos de los cambios fueron recibidos entre silbidos y aplausos de la grada como el de Mbappé. No fue una noche especialmente cómoda para el francés. El público parece exigirle más implicación emocional que futbolística. Y quizá eso, en el Bernabéu, siempre termina siendo más importante.

A estas alturas, en Chamartín ya nadie espera milagros. Solo señales. Y quizá eso fue exactamente lo que dejó esta noche gris: la sensación de que entre tanto desencanto todavía quedan futbolistas dispuestos a competir como exige el escudo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *